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Las seis peleas tontas que dañan el emprendimiento
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Las seis peleas tontas que dañan el emprendimiento

POR:
SEBASTIAN VELASQUEZ
5 de Febrero 2016

A veces los emprendedores podemos ser inmaduros y lloricones como los niños chiquitos malcriados, peleando por todo. Estas son algunas razones que pueden generar conflictos en los equipos. Téngalas en cuenta, identifíquelas y tome acción.

1. Querer ser el jefe absoluto de los demás. Siempre habrán líderes y tomadores de decisiones, es algo necesario. Pero los líderes no ordenan ni “micro-manejan” a la gente que los apoya. El líder da ejemplo, el “jefe” da órdenes.

2. No saber controlar el temperamento en momentos de estrés. Aunque no lo crea, una de las grandes causas de peleas entre socios de emprendimientos son los temperamentos radicales de algunos socios, así como el mal manejo de estrés de otros.

3. Sentirse como la última limonada del desierto, sólo por haber visto la oportunidad de negocio antes que los demás. ¿Quién tuvo la idea primero? Que importa si todos están poniendo esfuerzos medibles que arranquen el negocio, rindan frutos y determinen su participación en la empresa. Más importante es tener un acuerdo de compensación o de participaciones por los aportes de cada socio en etapa temprana.

4. Atribuirse con el de mayor derecho que los demás, sólo por haber invertido más “horas de trabajo”. Las horas no son tan importante como los resultados.

5. Ser demasiado miedoso con los inversionistas. Es importante conocer un principio de la inversión a riesgo en etapa temprana: entre más temprana la inversión mayor porcentaje podrá negociar el inversionista. El reto es crear un mínimo producto viable (MPV) exitoso sin necesidad de una gran inversión, pero es aconsejable aprovechar cuando hay interés de inyectarle dinero al proyecto.

6. Sentirse con más derechos que los demás por haber puesto el dinero, es decir por ser el socio capitalista. El miedo de los emprendedores es a veces bien fundado en experiencias donde los inversionistas o socios capitalistas muestran una bolsa de moneditas como única forma de hacer realidad el negocio; el emprendedor, ingenuamente le cree y firma pactos desfavorables con tal de obtener la inversión.


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